Werfen reúne a más de 200 expertos para analizar cómo esta nueva generación de análisis diagnósticos, que va más allá del ADN, empieza a abrir oportunidades en oncología, hematología, enfermedades autoinmunes, trasplante y desarrollo de nuevos fármacos. Anuncian la medicina de precisión 2.0: no basta con saber qué mutación tiene una enfermedad; hay que conocer también cómo funciona y cómo interactúa con su entorno
El análisis integrado del ADN, el ARN, las proteínas en células y en tejidos —lo que se conoce como multiómica— empieza a perfilarse como una herramienta clave para decidir con más precisión qué pacientes pueden beneficiarse de una terapia concreta y en qué casos conviene buscar otras opciones. Esta es una de las principales conclusiones de la jornada «De la NGS a la multiómica», organizada por Werfen, que ha reunido a más de 200 profesionales de la investigación biomédica, el diagnóstico avanzado y la práctica clínica.
El debate científico ha estado conducido por el doctor Jesús García-Foncillas, director del Instituto Oncológico y del Departamento de Oncología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, y coautor del artículo internacional The Essentials of Multiomics, publicado en The Oncologist. La actualidad científica respalda esta evolución: una revisión publicada este año en JCO Precision Oncology sobre cáncer de pulmón no microcítico y un análisis multiómico presentado en el congreso AACR 2026 señalan que observar el tejido enfermo desde varias perspectivas ayuda a entender por qué algunos pacientes responden a un tratamiento y otros no.
Hacia una medicina de precisión 2.0
Para García-Foncillas, esta evolución representa una auténtica «medicina de precisión 2.0», en la que la decisión terapéutica se basa en una comprensión más integrada de la enfermedad. «No hay dos tumores iguales. Necesitamos ampliar la ecuación de la decisión terapéutica para que el siguiente paciente se beneficie de toda esa información», afirma. El especialista recuerda que en el centro que dirige trabajan con más de 200 ensayos clínicos en fase 1, una actividad que permite apreciar cómo estas herramientas empiezan a agregar valor al desarrollo de nuevos medicamentos.
Aunque la multiómica está más desarrollada en oncología, su lógica empieza a aplicarse a otras áreas en las que también es necesario combinar capas biológicas: hematología, donde la combinación de citometría avanzada, secuenciación y transcriptómica afina el diagnóstico; enfermedades autoinmunes; trasplante de órganos; enfermedades raras, donde está acelerando el diagnóstico de pacientes sin respuesta durante años; y desarrollo de nuevos fármacos, donde disponer de la información integrada puede acelerar el proceso.
Cuando la respuesta no está en el ADN
Uno de los mensajes destacados es que, en determinados tratamientos, la información más útil para predecir la respuesta no está en el ADN. García-Foncillas pone de relieve en que hay casos en los que la clave está en el análisis proteómico, y otros en el que la información diferencial se encuentra en el ARN. «No existe una única capa capaz de responder a todas las preguntas clínicas», indica.
La jornada ha abordado también el papel del microambiente tisular y la dimensión espacial de la enfermedad. Eduard Porta Pardo, group leader en el Josep Carreras Leukaemia Research Institute y visiting scientist en el Barcelona Supercomputing Center, subraya que contar con varias capas de información sobre una misma muestra no significa solo obtener más datos, sino datos más comprensibles, con una visión holística de lo que ocurre en el tejido.
Optimizar lo que ya existe
Uno de los mensajes con mayor impacto asistencial es que la multiómica puede contribuir a usar mejor las terapias ya disponibles, ayudando a identificar a los pacientes que responden mejor y a evitar tratamientos con beneficio mínimo. «Nos va a alumbrar en un mejor uso de lo que ya tenemos hoy», señala García-Foncillas.
En la jornada, Michael Previte, cofundador y CTO de Element Biosciences, ha presentado AVITI24 como un sistema capaz de integrar ARN, proteínas, fosfoproteínas y morfología celular a partir de una misma muestra en un flujo automatizado.
Los expertos coinciden en que la multiómica todavía no forma parte de la rutina asistencial generalizada, pero anticipan parte de la práctica clínica que se incorporará en los próximos años. Su incorporación requerirá resolver retos técnicos, organizativos y de acceso equitativo, en un trabajo necesariamente multidisciplinar.
Sobre Werfen
Fundada en 1966, Werfen es un desarrollador, fabricante y distribuidor mundial de instrumentos de diagnóstico especializado, reactivos relacionados, células de trabajo de automatización y soluciones de gestión de datos para uso principalmente en hospitales y laboratorios clínicos independientes. Las líneas de negocio de la compañía incluyen Hemostasia, Acute Care Diagnostics, Transfusión, Autoinmunidad y Trasplante. Con una plantilla de más de 7.130 personas, Werfen opera directamente en más de 30 países y en más de 100 territorios a través de distribuidores. Para más información, visitar werfen.com


