La farmacéutica Fatima Rachdan afirma que hay consumidores compulsivos de suplementos innecesarios

Cada vez más personas toman suplementos por recomendación de redes sociales, influencers, podcasts o vídeos virales. Magnesio para dormir, ashwagandha para el estrés, berberina para adelgazar, melatonina para descansar, colágeno, probióticos, NAD+, hierro, vitamina D, omega 3, etc. El mercado de la suplementación vive un auge inédito e imparable, pero también una peligrosa simplificación: la idea de que, por venderse sin receta o parecer «natural», cualquier suplemento es inocuo y sirve para cualquiera

Sin embargo, un suplemento mal indicado, mal combinado o tomado sin control puede generar problemas de salud, interferir con medicamentos, alterar analíticas o incluso empeorar síntomas que la persona interpreta erróneamente. Desde Farmacia FEM, la farmacéutica Fátima Rachdan advierte de los principales errores, factores y riesgos que se está viendo en sus sesiones de asesoría. 

1. Más suplementos no significa más salud
Uno de los errores más frecuentes es pensar que aumentar dosis o acumular productos acelera los beneficios. Algunas vitaminas y minerales pueden acumularse en el organismo o resultar problemáticos si se toman durante largos periodos sin necesidad real ni seguimiento profesional.

2. «Natural» no significa inocuo
Muchos suplementos pueden interferir con medicamentos, tratamientos médicos o determinadas patologías. Algunas combinaciones aparentemente inofensivas pueden alterar analíticas, modificar la eficacia de ciertos fármacos o aumentar efectos adversos.

3. Internet no puede diagnosticarte
Cansancio, ansiedad, insomnio, caída de pelo, niebla mental o fatiga no siempre indican una carencia nutricional. Automedicarse siguiendo recomendaciones virales puede llevar a consumir suplementos innecesarios mientras se ignora el verdadero origen del problema.

4. La suplementación debe ser individualizada
La edad, las hormonas, el nivel de estrés, la calidad del sueño, la alimentación, la salud digestiva o la medicación cambian completamente las necesidades de cada persona. Copiar protocolos de influencers o rutinas ajenas puede resultar inútil o incluso contraproducente.

5. No todos los suplementos combinan bien entre sí
Muchas personas mezclan varios productos sin saber que algunos activos pueden competir en absorción, duplicar funciones o reducir parcialmente su eficacia cuando se toman juntos sin criterio profesional.

6. El momento de toma influye en el resultado
La eficacia de muchos suplementos depende también de cuándo y cómo se toman. Algunos activos funcionan mejor por la noche, otros necesitan ingerirse con grasas para absorberse correctamente y ciertos minerales o vitaminas no deberían combinarse en la misma toma.

7. La calidad del suplemento importa
No todos los suplementos tienen la misma biodisponibilidad, pureza o concentración real de ingredientes activos. Un producto viral o con un marketing atractivo no garantiza eficacia, absorción ni seguridad.

8. Los suplementos no compensan un mal estilo de vida
Dormir mal, vivir con estrés crónico, alimentarse de forma deficiente o llevar una vida sedentaria no se corrige con cápsulas. La suplementación puede ser un apoyo puntual, pero no sustituye hábitos básicos de salud.

9. Algunos suplementos requieren descansos y revisión
Tomar suplementos durante años sin supervisión puede generar excesos innecesarios o hacer que se mantengan productos que ya no aportan beneficios reales. En algunos casos conviene reajustar dosis, hacer pausas o reevaluar objetivos.

10. La suplementación requiere criterio profesional
No todas las personas necesitan suplementarse y quienes lo necesitan no requieren necesariamente lo mismo. La evaluación profesional permite detectar déficits reales, valorar interacciones y diseñar pautas adaptadas a cada caso. Por eso Fátima Rachdan realiza asesorías personalizadas —presenciales en Farmacia FEM y también online— centradas en suplementación, hábitos y salud integrativa desde un enfoque individualizado.

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Acerca de Fátima Rachdan y Farmacia FEM
Fátima Rachdan es farmacéutica y fundadora de Farmacia FEM, ubicada en Travessera de Dalt, 110, en el barrio de Gràcia de Barcelona. Especializada en salud integrativa, suplementación y dermocosmética, ha desarrollado un enfoque centrado en el concepto de «bienenvejecer», una filosofía que apuesta por optimizar la salud y la calidad de vida desde el criterio profesional y la personalización, alejándose de las promesas rápidas y del consumo compulsivo de productos wellness. Entre sus principales servicios destacan las asesorías personalizadas, en las que analiza cada caso de forma individual para orientar sobre suplementación, hábitos, descanso, cambios hormonales, salud digestiva y bienestar general.

Además de su trabajo en farmacia y consulta, Rachdan ha creado una creciente comunidad digital de más de 80.000 seguidores en redes sociales, donde comparte consejos sobre salud, suplementación, longevidad, dermocosmética y hábitos de vida saludables desde un enfoque divulgativo y basado en evidencia científica. A través de sus contenidos, cuestiona muchas de las tendencias virales del bienestar y defiende una idea sencilla: «menos productos, más criterio».

Instagram: @farmaciafem » Web: www.femfarmacia.com

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