Informe ‘La carrera por la recualificación: acelerando la transición de la fuerza laboral de la automoción en Europa’ de Grupo Adecco

Este informe, elaborado por el Grupo Adecco y ACEA (Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles), busca analizar la magnitud del cambio que está sufriendo dicho sector y plantea soluciones prácticas para empresas, responsables políticos y ecosistemas regionales

La automoción europea se enfrenta a una transformación acelerada del mercado laboral, con implicaciones directas para el empleo, la competitividad y el papel de cada país en la cadena de valor. En este contexto, el Grupo Adecco, el mayor grupo de talento comprometido con las personas, la innovación y la sostenibilidad, ha presentado, junto con ACEA (Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles), el informe ‘La carrera por la recualificación: acelerando la transición de la fuerza laboral de la automoción en Europa’, que analiza la magnitud del cambio y plantea soluciones prácticas para empresas, responsables políticos y los 39 miembros de la Alianza de Regiones Automovilísticas.

El estudio, que ha mantenido entrevistas con responsables de recursos humanos y formación del sector automovilístico y consultores de toda Europa, enmarca esta transformación en tres vectores que ya están reconfigurando el sector: la electrificación del vehículo, la digitalización de los procesos productivos y una presión competitiva global cada vez más intensa. Más allá del cambio tecnológico, estos factores están alterando de forma profunda las competencias que demandan las empresas, las funciones que desempeñan las personas trabajadoras y la capacidad de adaptación de los territorios con actividad automovilística. Bajo esta perspectiva, España destaca por su comportamiento relativamente estable y por su potencial para reforzar su posición dentro del nuevo mapa europeo del sector.

El análisis comparado de la situación actual del empleo, las proyecciones del empleo hasta 2035 y la inversión pública destinada a la recualificación arroja una conclusión clara: España aparece como uno de los mercados con mayor resiliencia frente a la disrupción. Su evolución resulta menos volátil que la de otras grandes potencias industriales europeas y mantiene margen para captar actividad y empleo cualificado si se acompaña de políticas de talento adecuadas.

La inversión europea sitúa a España como país prioritario
Ante la transformación acelerada del empleo en la automoción, la Unión Europea ha incrementado de forma sostenida la inversión en políticas de formación y recualificación y durante la última década. Entre 2015 y 2025, esta inversión alcanza los 2.450 millones de euros, y España figura entre los países prioritarios en la asignación de estos fondos, con una evolución desde medidas de ajuste hacia programas orientados a preparar a los profesionales para los nuevos perfiles del sector.

Este respaldo sitúa a España en una posición destacada dentro del marco europeo, con fondos canalizados principalmente a través del Fondo Social Europeo y Erasmus+, y el apoyo adicional del Fondo Europeo de Adaptación a la Globalización. No obstante, el informe advierte de una limitada visibilidad sobre el impacto real de estas inversiones, lo que dificulta identificar qué iniciativas son más eficaces.

En este sentido, el principal reto para España no es acceder a más financiación, sino convertir los recursos disponibles en formación útil, empleo cualificado y una ventaja competitiva para los territorios. La falta de coordinación entre iniciativas y el escaso uso de alianzas sectoriales siguen limitando el impacto de la inversión.

«España cuenta con una financiación europea significativa para la recualificación en automoción. El desafío ahora es convertir esa inversión en resultados tangibles, con formación alineada con la demanda real y con trayectorias profesionales que refuercen la competitividad del sector y de los territorios», explica Elena Riber, directora de Automoción y Movilidad del Grupo Adecco.

Un entorno de disrupción que redefine la automoción europea
La automoción europea afronta una transformación profunda en un contexto marcado por cambios tecnológicos acelerados, tensiones geopolíticas y un marco regulatorio cada vez más exigente. La digitalización está alterando de forma estructural la producción de vehículos y las cadenas de valor, con un impacto directo en las decisiones industriales y en el empleo.

En paralelo, el informe constata un desplazamiento del equilibrio global del sector. La fabricación de automoción pierde peso de forma sostenida en la UE-27, mientras China continúa ampliando su ventaja. Dentro de Europa, la evolución es desigual y los efectos de la transición varían significativamente entre países.

Bajo esta perspectiva, España muestra un comportamiento más estable que otros países europeos. Tras una caída inicial moderada, la actividad se recupera de forma gradual y se sitúa al final del periodo en niveles similares o ligeramente superiores a la media de la UE-27 España presenta una trayectoria más sólida que Alemania y Chequia, más afectadas por descensos prolongados, y una evolución más ordenada que Francia e Italia, mientras que Suecia registra una pérdida de peso mayor.

Aunque España no lidera el crecimiento, sí se consolida como uno de los países más resilientes del entorno europeo, lo que abre una oportunidad para atraer actividad industrial y empleo cualificado si se acompaña de políticas adecuadas de talento y formación.

Un mercado laboral con alta presencia de perfiles medios y baja digitalización interna
En España, al igual que en el resto de Europa, el empleo en automoción se concentra principalmente en las actividades de venta y reparación de vehículos. En la fabricación, el empleo se reparte de forma equilibrada entre perfiles operativos y puestos técnicos, de ingeniería y de gestión, lo que refleja una estructura laboral diversa.

Uno de los principales rasgos que destaca el informe es la baja presencia de profesionales de tecnologías de la información dentro de las propias empresas del sector, lo que sugiere que buena parte de la digitalización se está externalizando a proveedores especializados. A medio plazo, esta situación plantea dudas sobre la capacidad de las empresas para integrar internamente competencias digitales clave.

En comparación con otros países europeos, España presenta una estructura de cualificación muy similar a la media, caracterizada por un peso mayoritario de empleos de nivel bajo y medio, donde los empleos de nivel bajo y medio concentran el 56,5% de la demanda laboral. En el caso español, esta configuración está estrechamente vinculada a la composición sectorial del empleo, ya que el subsector de venta y reparación concentra el 61% de los puestos de trabajo en automoción, un ámbito que, a escala europea, depende en mayor medida de perfiles de cualificación baja o media, que representan el 60% del empleo en este subsector.

Frente a ello, la fabricación presenta, también a nivel agregado, un perfil formativo más exigente, con una mayor presencia de empleos de alta cualificación, que alcanzan el 37,8% del total, frente al 20% en venta y reparación. Esta combinación sitúa a España en una posición intermedia dentro del contexto europeo, sin una polarización extrema hacia perfiles altamente especializados, pero con una clara diferenciación interna entre subsectores.

Como apunta Elena Riber, «el punto de partida del empleo en automoción en España es muy diverso, lo que obliga a abandonar soluciones genéricas y a trabajar con diagnósticos ajustados a cada realidad local, especialmente en recualificación y planificación del empleo».

Retos operativos que condicionan la transición del talento
Más allá de los cambios estructurales, el informe identifica tres retos clave que están condicionando la transformación del empleo en automoción. En España, estos desafíos son similares a los del resto de Europa, aunque se ven reforzados por el peso de las pymes y la diversidad territorial del sector.

  • Planificación reactiva del empleo: los equipos de recursos humanos suelen incorporarse tarde a los procesos de transformación, lo que reduce la capacidad de anticipación, aumenta el riesgo de desajustes y dificulta aprovechar los apoyos existentes.
  • Necesidad de un cambio cultural profundo: la recualificación no se limita a adquirir nuevas competencias técnicas, sino que implica adaptarse a nuevas formas de trabajar, a cadenas de suministro diferentes y a entornos cada vez más digitalizados.
  • Dificultad para compatibilizar formación y producción: las empresas deben invertir en recualificación sin frenar la actividad diaria, un equilibrio complejo en un contexto de incertidumbre normativa y de mercado que puede retrasar decisiones clave.

Proyecciones de empleo que refuerzan el papel de España frente a otros países
Las previsiones hasta 2035 indican que el empleo en la automoción europea se orientará hacia perfiles más cualificados, con mayor demanda de ingenieros, profesionales de IT y puestos directivos, y una reducción progresiva de los empleos operativos tradicionales.

A este respecto, España presenta una evolución del empleo más favorable que otros países con fuerte tradición automovilística. Mientras regiones de Alemania, la República Checa o Suecia prevén descensos en el empleo industrial, en el norte de España se proyecta un aumento, situando al país en una posición más sólida dentro de un escenario europeo de estancamiento o pérdida de empleo.

Frente a Alemania, Francia, Italia o Suecia, España muestra una trayectoria más estable y menos volátil, con una pérdida de peso del sector más contenida. Aunque no lidera el crecimiento, España destaca por su mayor capacidad de resistencia, lo que abre oportunidades para atraer nuevas actividades si se acompaña de estrategias de talento que cubran la demanda de perfiles cualificados.

Diferencias regionales y presión sobre la oferta de talento
El análisis regional señala que no todas las zonas con actividad automovilística se adaptan al mismo ritmo a la transformación del sector. En España, como en otros países, esta capacidad depende de factores como la demografía, el sistema educativo, la innovación disponible y la estructura actual del mercado laboral.

La transición avanza hacia empleos con mayor contenido técnico y digital, al tiempo que la población ocupada envejece, lo que aumenta la presión sobre la oferta de talento. España cuenta con cierto margen para absorber esta demanda, pero el informe advierte de que será clave anticiparse para evitar falta de perfiles cualificados en determinadas regiones.

A nivel práctico, muchas iniciativas se centran en reconocer competencias, pero tienen un impacto limitado en la reducción de costes y dificultades para las empresas. Esto se traduce en una percepción de lentitud y complejidad en los apoyos disponibles, lo que lleva a muchas compañías a actuar por su cuenta.

En palabras de Elena Riber, directora de Automoción y Movilidad del Grupo Adecco: «La oportunidad para España no pasa solo por atraer inversión industrial, sino por ofrecer entornos donde la transición del talento sea viable, ágil y alineada con la demanda real de las empresas. Eso exige una coordinación mucho mayor entre compañías, administraciones y sistemas formativos».

Proyecciones regionales que apuntan a oportunidades para España
Las proyecciones de talento distinguen entre regiones europeas donde el empleo en automoción tenderá a reducirse y otras donde se espera crecimiento. Mientras que territorios como el sur de Alemania, Chequia Central, Eslovaquia Occidental y Suecia Occidental registran descensos previstos en el empleo en automoción, otras áreas, entre ellas las regiones del norte de España, muestran una evolución positiva y un aumento de su peso relativo dentro del empleo automovilístico europeo.

El reto será garantizar suficientes profesionales para cubrir ese crecimiento, con realidades regionales muy distintas. Cataluña y Aragón destacan por un crecimiento del talento superior a la media, incluido el técnico y tecnológico, mientras que Andalucía muestra una generación de talento especialmente dinámica. Castilla y León y Galicia registran una demanda de talento en automoción por encima de la media, sobre todo en perfiles con experiencia, aunque condicionada por el envejecimiento de la población activa. Extremadura, por su parte, parte de un mercado laboral más reducido, pero avanza en formación continua y recualificación, ampliando su margen de adaptación.

Por perfiles, la tendencia es clara, ya que disminuyen los empleos de baja y media cualificación y crecen los técnicos y profesionales. Se prevé así en España un aumento de operadores de planta y personal de ensamblaje en determinadas regiones, frente a los descensos esperados en países como Francia o Italia.

Como concluye Elena Riber, «la oportunidad para España dependerá de anticipar las necesidades de cualificación, alinear la oferta formativa con la demanda real y convertir la ventaja territorial en empleo sostenible y competitivo a largo plazo».

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