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Cogolludo no se olvida de las Águedas

/COMUNICAE/ Como este año no se va a celebrar por la pandemia, los y las cogolludenses esperan la fecha del 05 de febrero de 2022, para poder volver a disfrutar de una de sus más sentidas tradiciones. Para recordar la tradición, en esta información se incluye tanto su historia, como su fundamento


La fiesta de Santa Águeda (5 de febrero) tiene en Cogolludo una tradición documentada de siglos. Y, por lo tanto, es una de las celebraciones más arraigadas y más sentidas de todo el año en la villa serrana. Desde antes de navidades, el Ayuntamiento de Cogolludo, junto a la Asociación de Mujeres de Santa Águeda, anunciaron su suspensión. “Por eso, precisamente este año, queremos más que ningún otro, recordar nuestras tradiciones, contarlas, en espera de que se puedan celebrar de nuevo en el año 2022”, señala Juan Alfonso Fraguas, alcalde de Cogolludo. La primera cita histórica que se tiene de esta fiesta la ofrece el “Libro de rrentas y propios de la villa de Cogolludo que comiença el año 1594”, donde puede leerse el siguiente asiento: “ Ytem dos rreales que pagó de los derechos de la missa del día de Santa Agueda al liçenziado Alonso Criado (cura teniente de la iglesia de San Pedro) que diçe cada un año este Conçejo”. El hecho de que pagara el Concejo la misa de Santa Agueda indica que se trataba de una fiesta popular, no de una cofradía o una celebración religiosa al uso. Y aclara aún más: “que diçe cada un año este Conçejo”, o sea, que era una costumbre establecida. La imagen de Santa Agueda estuvo en su retablo situado en el frente del brazo norte del crucero de la iglesia de San Pedro, hasta que fue saqueada ésta en la guerra civil. Y era en esta iglesia donde se celebraba dicha festividad. Como eran también sus campanas las que se volteaban la víspera de Santa Agueda invitando a las mujeres a la fiesta. Tanto entusiasmo ponían las mujeres en tocar las campanas que las rompieron alguna vez; para evitar abusos, el cura de San Pedro puso una tasa de cinco reales por cada vez que se volteasen las campanas, lo que limitó su uso (1732). Perdido el rastro de la fiesta, ésta no vuelve a tomar protagonismo hasta los primeros años del siglo XX, aunque de esas fechas lo único que se recuerda es que se volteaban las campanas de San Pedro, celebrándose los actos religiosos en esta iglesia; las mujeres, por barrios, se reunían para merendar; después, por la noche, se hacía baile con el organillo, donde las mozas sacaban a bailar a los hombres. Fue en el año 1925 cuando, volteando las mujeres las campanas de la iglesia de San Pedro en las vísperas de Santa Agueda, la señora Elisa, la lavandera, rompió una de ellas al enredarse su mantón de seda en la misma. Pasada la guerra civil se retomó la tradición, aunque esta vez más en serio, puesto que en el año 1945 se formó la primera junta que se hizo cargo de instaurar la fiesta. Fiesta que, como no había imagen de Santa Agueda, consistía en merendar juntas las mujeres y organizar el clásico baile que mantenía el privilegio femenino de sacar a bailar a los hombres. La fiesta religiosa se inició en el año 1950, año en el que con la nueva imagen de la Santa se pudo hacer la procesión como era costumbre inveterada. Así fue celebrándose la fiesta año tras año, hasta que en el 1980 un hecho vino a dar un nuevo empuje a la misma: la junta de este año estrenó los trajes típicos regionales que se habían confeccionado en el Taller de Artesanía. Aquello fue el punto de arranque del auge del citado traje. Hoy, son cientos las mujeres que lo lucen en la fiesta de Santa Agueda. La fiesta empieza el día 4 de febrero en el Ayuntamiento, con el nombramiento de la alcaldesa mayor, a quien el alcalde entrega, por un día, el bastón de mando y simbólicamente los poderes de su autoridad. Sigue en la iglesia de Santa María las vísperas y el repique de campanas; después el pregón de la fiesta por las calles del pueblo a cargo de la alguacila, al que asisten las mujeres ataviadas con el traje típico acompañadas por la música de aire y los gigantes y cabezudos. Al caer la noche, no falta el baile público. El primer acto del día 5, fiesta de Santa Agueda, tiene lugar, también en el Ayuntamiento, la imposición de la banda como Alcaldesa de Honor a la persona elegida. Posteriormente se celebra la misa en la iglesia de Santa María, donde se efectúa la ofrenda floral a la Santa; sigue la procesión que da una vuelta a la Plaza Mayor llevando la Alcaldesa Mayor el cetro de Santa Agueda; de regreso a la iglesia, en el atrio de Santa María, se subastan los brazos de las andas y las ofrendas que previamente se han hecho a la santa por las mujeres. A todos los actos asisten con sus trajes típicos las mujeres, jóvenes y niñas, formando un singular espectáculo multicolor, por lo que la fiesta de Santa Águeda, además de todo eso, es una exaltación del traje típico regional. No puede faltar la comida de hermandad a la que asiste casi la totalidad de las mujeres del pueblo. Por la tarde, y sirviendo de fondo la fachada del palacio, se celebra una demostración de bailes típicos en los que participan varios grupos de mujeres de distintas edades, ataviadas con el atuendo regional, terminando con las niñas más pequeñas que comienzan a bailar a los tres o cuatro años. Por la noche hay baile público en el palacio, donde se endulza a los asistentes con un delicioso chocolate con churros. Los gastos de la fiesta los paga la Asociación de Mujeres de Santa Águeda. Esta fiesta, además de ser fiesta local de Cogolludo, lo es de Interés Turístico Regional y Provincial.

Fuente Comunicae

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